Los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono son una parte esencial para el funcionamiento del organismo. Cuando comenzamos una actividad física, los hidratos de carbono son el primer combustible que necesita nuestro cuerpo para funcionar, y por ello deberían ser la fuente mayoritaria de energía en la dieta. Según los expertos en nutrición, el 50-60% de las calorías que ingerimos diariamente deben provenir de los hidratos de carbono.

El pan es una de las principales fuentes de hidratos de carbono. Su componente principal es el almidón, un hidrato de carbono complejo que es convertido en glucosa, proporcionando al organismo la energía que necesita durante más tiempo. Si ingerimos las cantidades correctas de hidratos de carbono nuestro organismo no necesitará emplear las proteínas como fuente de energía, pudiendo reservarlas para la construcción y reparación de estructuras corporales.

Los hidratos de carbono contribuyen también al mantenimiento de la actividad cerebral y muscular, e influyen en la temperatura corporal, en la tensión arterial, y en el buen funcionamiento del intestino. La clave para que los hidratos de carbono no “engorden” es la realización de una actividad física adecuada, de forma que la glucosa del almidón sea consumida.

Los alimentos que proporcionan hidratos de carbono a nuestro cuerpo son el pan, los cereales (incluidos los integrales), el arroz, la pasta y la patata. Incluir al pan en cada una de las comidas que realizamos a diario contribuye a garantizar el cumplimiento de estos objetivos nutricionales.

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